Sesión Especial y distinción a Raúl Pitetti

Al cumplirse el 43º aniversario del Golpe cívico militar el Concejo realizó ayer 24 de marzo, la tradicional Sesión Especial en la Sala Alejandro Real.


En la ceremonia estuvieron presentes todos los ediles, el intendente Leonel Maximino, dirigentes políticos, representantes de instituciones intermedias y Raúl Pitetti, quien fue homenajeado.
A través de una nueva resolución del Concejo, Pitetti recibió la Distinción Rodolfo Walsh por su militancia y compromiso social.


El agasajado estuvo acompañado por su esposa y sus dos hijas, y durante la Sesión contó con detalles, todo lo que le sufrió en sus 7 años en prisión.


Previamente, algunos de los concejales dejó su mensaje. Alexandra Beltramo brindó palabras alusivas al “Día de la memoria”, Gustavo Bellón emparentó la dictadura con la actualidad a través de datos concretos. Nicolás Rufine, por su parte, expresó detalles sobre una rica nota que escribió en el 2010 sobre las secuelas que dejó la dictadura en Rosario.
El Presidente Franco Stampone explicó porqué la distinción lleva el nombre de Rodolfo Walsh y citó unas palabras del periodista desaparecido en 1977.
Finalmente llegó el momento de la fuerte exposición de Raúl Pitetti, desde su llegada al Centro de Estudiantes de la Facultad de Veterinaria, su paso por la Juventud Peronista, hasta llegar a su detención en Río Cuarto, uno meses antes del golpe militar.
“Éramos todas personas legales, no un ejército clandestino”, arrancó y agregó: “Nos torturaron de todas formas, con descargas eléctricas, golpes, y lo peor es escuchar cuando torturan a otro, más aún cuando torturaban a una mujer”.
“Una noche fría con lluvia nos cargaron en un camión y nosotros pensábamos que llegaba el final, nos llevaron a Córdoba y después nos subieron a un Hércules para ir a la cárcel de Sierra Chica. Todos estábamos esposados, encapuchados y cuando llegamos nos empujaron desde arriba del avión, caíamos desplomados al piso”.
Con algunas lágrimas en sus ojos, Pitetti prolongó su crudo relato contando que lo trasladaron a Caseros, “nos vino a entrevistar una psicóloga del sistema carcelario y nos decía ¿cómo es posible que nosotros queremos destruirlos y ustedes me hablan del futuro, de la paz y el amor”.
Luego prosiguió: “Pasaron los años, y nos cambiaban de cárcel para destruir los vínculos con la familia y amigos que nos iban a visitar”.


Concluyendo su emotiva alocución recordó: “Nos soltaron después de la guerra de Malvinas, yo estaba preso en La Plata. Me vine a Firmat un tiempito, pero estaba todo el prejuicio porque nadie sabía nada de lo ocurrido. Ojo no juzgo a la sociedad. Me fui a Italia conocí a mi esposa, y en el 99’ nos fuimos a Chile y después nos volvimos a Firmat”.